En vacaciones la convivencia con la familia se intensifica, es normal que surjan fricciones y pequeñas crisis con nuestra pareja. Muchas veces estas peleas se solucionarán solas, pero también puede pasar que haya problemas en la relación que se van manteniendo a lo largo del tiempo y se pierda la ilusión en que las cosas se solucionen.

Las parejas deben ir adaptándose a los cambios e ir utilizando los recursos que disponen para ir manejando las distintas etapas y situaciones de la vida. Cuando los recursos fallan se produce un proceso de desgaste lento que afecta al estado emocional de los dos miembros.

Muchas personas se encuentran en esta situación:

“Quiero a mi pareja, pero ha llegado un punto en el que no sabemos funcionar.”

“Quiero luchar por nosotros pero no se como hacerlo.”

Quizás en este momento sea una buena idea acudir a un psicólogo especialista en terapia de parejas. El primer paso  que es compartir  nuestra preocupación con nuestro compañero /a y  luchar  para mejorar nuestra relación.

¿En qué consiste una terapia de parejas?

Normalmente la pareja acude a un psicólogo especializado, que realizará una evaluación de los problemas existentes, en función de este diagnostico y de los objetivos que se deseen alcanzar,  diseñará un tipo de intervención personalizada.

En la primera sesión normalmente se analiza como ha sido la historia de la pareja, algunos problemas importantes que han tenido, como los han intentado resolver, cambios en la vida que hayan podido afectar a la relación, jubilación, hijos, cambio de residencia, trabajos..

Antes de terminar se les suele preguntar sobre que expectativas tiene cada uno sobre la terapia, ¿Que objetivos pretenden conseguir? ¿Como les gustaría que fuese su vida en pareja? Es importante que estos sean realistas.

El terapeuta también puede poner alguna tarea conjunta o individual para la siguiente sesión.

Puede ocurrir que al proceso terapéutico acuda solo una persona,  si uno de los dos no quiere hacer terapia es un error intentar convencerle, si no existe motivación, no se debe forzar. Pero si es una buena idea que  acuda el primer día para informarse y explicar sus motivos de por que no quiere acudir. No significa que la pareja no le importe. La terapia se plantea entonces de forma individual.

Normalmente las causas mas frecuentes por las que suele acudir a terapia suelen ser:

Discusiones frecuentes, problemas de comunicación, problemas sexuales, Infidelidades, celos,  agresividad. Todos estos problemas tienen solución en terapia. Según las estadísticas un 70% de las personas que acuden a terapia logran mantener su pareja.

La duración de la terapia  dependerá de  la motivación de cada uno y de la gravedad de los problemas a tratar, pero utilizando técnicas adecuadas no debería demorarse demasiado en el tiempo. En pocas sesiones la pareja debe notar mejoría. Normalmente según va avanzando la terapia las sesiones se van distanciando.

Si llegado a este punto, ha decidido acudir a un psicólogo de parejas, enhorabuena! Tenga por seguro que ha tomado una decisión valiente e  inteligente: Reconocer que necesita ayuda y buscarla de una forma eficaz. Siempre es mejor pasarse de precavidos, que posponer el conflicto hasta que ya es muy tarde y la solución mucho más difícil.